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Hoy día en Corea, continúan
utilizándose algunas de las antiguas enseñanzas de Confucio; que
alcanzaron trascendencia tras la muerte del mismo.
Una de ellas es el profundo
respeto hacia el maestro. Resaltando esta doctrina con un proverbio
coreano que dice "Padre y madre son aquellos
que me crían; mientras que el maestro es aquel que me
educa".
Este es el motivo por el
cual el alumno debe prestar tanta atención a sus padres como a su maestro.
Educar un niño para que se
convierta en un hombre con fuertes principios éticos y morales, es la
difícil tarea que ejerce el maestro, respetando el deseo de los padres.
Ciertamente existe un grado
de cariño en toda relación, pero también debe haber cierta objetividad.
Este mismo tipo de relación
debe estar presente también en el TAEKWON-DO.
La responsabilidad de la
correcta enseñanza del arte recae en el Instructor. El cual procurará de
educar a sus alumnos física y mentalmente fuertes; para que puedan
contribuir con el prójimo y la sociedad.
Es necesario
un
dedicado y
sincero Instructor para todo Do Jang.
Al mismo tiempo el Do Jang no crecerá sin un grupo de alumnos igualmente
dedicados y
sinceros.
Esta relación contribuye a
que muchos instructores y alumnos sean responsables de educarse entre sí,
a través de un sincero afecto
y un dedicado trabajo.
Esto es algo que no tiene precio, que no se puede pagar.
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